dilluns, 26 de maig de 2014

Profecías en el balompié (2) (por David)

El vidente no tenía la costumbre de preocuparse sobre los perjuicios que sus pronósticos reportaran a sus clientes. Ni siquiera recordaba todos sus pronósticos, o no como recordaba lo que realmente le importaba: los ingresos que le aportaron. No obstante, temía el impacto que sus fallos pudieran tener en su reputación y sobretodo en su cuenta de resultados. Descontaba rondar un 30% de error en aquellas situaciones en las que su pronóstico se basaba únicamente en su afilada intuición. En cambio, cuando identificaba la actuación de fondo de fuerzas telúricas, de forma manifiesta y persistente a lo largo de años o décadas, incluso provocando desenlaces contrarios a toda lógica o justicia, la fiabilidad de sus pronósticos rozaba el 100%. Por ese motivo recordó incomodado al cliente que le pidió pronósticos deportivos. ¿ Qué pudo fallar ? ¿ Estaban perdiendo intensidad las fuerzas telúricas ? en ese caso, el mundo se tornaría en algo mucho más impredecible, y lo mismo se podría decir de su futuro como vidente. Sin la necesaria intervención sobrenatural, podrían empezar a suceder hechos técnicamente posibles pero que hasta ahora habían sido abortados. Por ejemplo, que las mejores personas empezaran a tener la mejor suerte. Que el bien predominara sobre el mal, o incluso que una película francesa pudiera ser realmente divertida. 
Ese tipo de preocupaciones le motivaron a acudir a la siguiente reunión de videntes. Jamás lo hacía cuando sus pronósticos acertaban, pero la inseguridad que empezaba a sentir le hizo ver con mejores ojos aquel evento periódico en el que colegas de diversos estilos y procedencias se reunían para compartir experiencias y métodos de trabajo. Igual que los magos, nadie revelaba secretos profesionales, pero el vidente pensó que quizás podría aprender algo que explicara sus errores recientes. En el vestíbulo del hotel donde tenía lugar la reunión, no quiso mostrarse como un vidente inseguro, así que esperó al receso que la organización programa para estirar las piernas y tomar algunas consumiciones. Esa era la condición que fijaba el hotel para aceptar una reunión que, a juicio del gerente, no era más que de un grupo de chiflados y timadores. 
Se acercó a un reputado vidente catalán muy celoso respecto a su identitad, conocido en la profesión como "L'Oracle". Se especulaba que su auténtico nombre era Horaci Cleries, y que ese era el motivo, además de una impresionante fiabilidad, por el que se le conocía por ese apodo. L'Oracle era de los videntes que aportaban más de lo que obtenían en las reuniones, y no pareció complacido por el hecho de que el vidente le interrumpiera lo que debía ser una pausa para tomarse tranquilamente un refresco y descansar. De hecho, estaba seguro de que alguien lo iba a interrumpir, aunque no sabía si atribuir este nuevo acierto a sus capacidades adivinatorias o a su buena reputación. Sin demasiado interés, l'Oracle escuchó el razonamiendo del vidente.

 - ¿ Puede ser que se estén debilitando las fuerzas telúricas ? nunca antes me habían fallado.
- En absolut. Les forces telúriques mai no fallen. Els vidents, sí. El destí del Benfica ho confirma una vegada més. El desenllaç lògic hauria estat que guanyés. Va crear el doble de perill que el seu rival, va jugar millor i tampoc hauria estat estrany que li xiulessin algun penal a favor. El curs lògic dels esdeveniments no s'hauria avortat sense la presència d'una força telúrica molt poderosa, que va ser invocada per Bela Guttman fa més de mig segle. I el mateix es pot dir de la final de l'any anterior, que sota cap lògica únicament futbolística hauria anat a parar al Chelsea.
 - Sí, lo sé, ese no es el pronóstico que fallé.
- Ah, disculpa, no t'havia escoltat amb molta atenció. Et refereixes a que la Champions no l'ha guanyat l'equip que elimina el Barça de Messi.
- ¿ Sí, no ha fallado allí la fuerza telúrica ? ¿ o fue casualidad que ganaran esos equipos en los años anteriores ?
- Les forces telúriques no fallen, ja t'ho he dit. De vegades, però, no actuen soles. Es a dir, actuen simultàniament a altres forces que poden ser de signe invers. En aquests casos, la força telúrica superior, s'acaba imposant. Però no és que l'altra falli, o que no existeixi. Segueix actuant, però no té prou força per a capgirar els esdeveniments. Normalment, els esdeveniments reben la interferència d'una única força telúrica. Quan es superposen 2 forces de signe oposat, la lluita entre elles pot ser titànica.
- ¿ Entonces, qué otra fuerza hubo en juego?
- Hi havia dues forces en joc, però tu només en vas saber identificar una. I no la més forta, ja que és molt jove, circumscrita únicament a la generació de Messi, aquest va ser el teu error. La segona força en joc és molt potent, fa molts anys que actua contra l'Atlètic de Madrid, apartant-lo de la màxima glòria en els moments claus de la seva història. La denominació de "Pupas" demostra que fins i tot el gran públic, intuïtivament, és conscient de la manifestació d'aquesta força. A l'anterior final a la que van arribar els matalassers, l'alemany Schwarzenbeck no era conscient de la força decisiva que el va ajudar per marcar un gol al darrer minut de la pròrroga. Aquestes coses no passen per sí soles.
- Aquel gol fue el 1-1, no significó realmente perder.
- No directament, però la resta ja estava escrita. La força ja havia treballat i no li calia manifestar-se novament per a capgirar els esdeveniments. Per això el partit de desempat el va guanyar còmodament el Bayern de Munich per 4-0.
- Tiene razón, el sábado sucedió algo muy parecido. El empate a uno de Sergio Ramos en el minuto 93 se parece muchísimo a aquel empate a uno de hace 40 años. Ahora los partidos no se repiten, pero hay un gran parecido entre ganar 4-0 un partido de repetición y ganar una prórroga por 3-0.
- No era tan difícil per a un bon vident, no? i encara havies fallat més coses...
- Sí, el desenlace de la liga.
- Vas fer el mateix error. La força que fa guanyar el títol si guanyes a Getafe és real i certa, però també és una força jove. No té la mateixa intensitat que una que va començar a manifestar-se el 1966: si Àustria guanya el festival d'Eurovisió i el Betis baixa a segona divisió, la copa d'Europa la guanyarà el Real Madrid i l'Atlético de Madrid serà campió de lliga. Les forces més velles i que combinen els fets més inaudits, solen ser més poderoses. No anaves desencaminat, sense dubte la força que vas identificar estava actuant, i amb molta eficàcia. Només això explica que un equip com el Barça, que va acabar el tram final de la lliga amb números més propis d'un equip de segona divisió que d'un campió, arribés amb opcions a l'última jornada, de forma aparentment incomprensible. Al final, però, es va acabar imposant, amb molt poca diferència, la força més antiga i potent.
- Entonces, ¿ en realidad no se producen accidentes? ¿ los conflictos entre fuerzas siempre se resuelven a favor de la más fuerte?
- No hi ha accidents com tu els entenies, ja que les forces sempre actuen, no deixen mai de manifestar-se. Els accidents es produeixen perquè alguns cops, en cas de conflicte, la força menys intensa és més astuta i aconsegueix imposar-se, però succeeix molt poques vegades, com quan David va vèncer Goliath.
- Entiendo por qué le llaman l'Oracle.
- I jo entenc per què no et paguen més de 100 euros per visita.

dijous, 8 de maig de 2014

Profecías en el balompié

Sobre su mesa descansa un tarro de miel. De vez en cuando, él desenrosca la tapa y con su dedo índice rebaña una porción del dulce elemento. Mientras lo hace, escucha atentamente a su cliente.

- Mire, la verdad es que estoy pasando por un mal momento. Todos los negocios en los que me meto se van al garete, y ya no sé qué probar para cambiar mi suerte.
- Entonces, usted lo que desea es que yo le aconseje, ¿correcto?
- Sí, eso es. Necesito que utilice sus poderes para orientarme, a ver si consigo de una vez dar con la tecla correcta.
- Bueno, veamos. ¿En qué le gustaría trabajar?
- ¿Trabajar?
- Trabajar, ¿no es eso lo que quiere?
- ¡No, no, no! Ha habido un malentendido. Yo lo que quiero es ganar mucho dinero.
- ¿Sin trabajar?
- ¡Eeeeeso! Yo pensaba en algo así como las apuestas deportivas, que se ve que ahora están muy de moda.
- ¿Quiere que le adivine resultados deportivos?
- Para ser adivino le ha costado entenderme.

El vidente vuelve lentamente a retirar la tapa del tarro y de nuevo pasa el dedo índice por aquella sustancia tan pegajosa como agradable. El silencio invade la estancia, se instala como un tercer personaje dentro de la habitación. Pero se rompe repentinamente al lanzar el brujo una pregunta al aire.

- ¿Sabe usted de fútbol?
- Ni idea. Y no creo que sea necesario.
- No crea. Debería saber que en el deporte, como en la historia, se producen ciertos comportamientos cíclicos inexplicables.
- No le comprendo.
- Le pondré un ejemplo. La final de la Europe League la juegan el Benfica y el Sevilla.
- ¿Y?
- El Benfica sufre la maldición de Guttmann desde hace más de cincuenta años por la que es incapaz de ganar una final. Ha perdido siete seguidas. Por otro lado, al Sevilla le ocurre todo lo contrario. No ha perdido ninguna de sus dos finales.
- ¿Eso quiere decir que el Sevilla ganará?
- Evidentemente.
- Eso es de mucha ayuda pero seguro que muchos lo tienen en cuenta y las apuestas estarán por los suelos.
- Aún no he terminado. También podemos asegurar quién va a ganar la Champions por un detalle.
- ¿Cuál?
- El equipo que elimina al Barça de Messi siempre gana la Champions.
- ¿Siempre?
- Efectivamente. Manchester United, Inter de Milán, Chelsea, Bayern de Munich. Algunos estuvieron contra las cuerdas o luchando contra sus propios fantasmas, y aún así ganaron.
- ¿Qué quiere decir?
- El Manchester estaba a punto de perder la final pero John Terry falló el último penalty que hubiese dado la copa al Chelsea resbalándose al chutar. Dos años después, el Chelsea estaba mermado por muchas bajas y su contrincante era el favorito de todas las apuestas, incluso tuvo que remontar un gol en contra. Y el año pasado, el Bayern se presentó con la etiqueta de gran perdedor de finales de Champions, sumado al gafe que sufría su estrella Robben, y aún así ganaron tras eliminar al Barça en semis. Por lo tanto, el favorito claro para mí es el equipo que ha eliminado al Barça, el Atlético de Madrid.
- ¿Pero el favorito no es el Real Madrid?
- Sí, y aquí está la ganancia.
- Esto ya me gusta más.
- Espere, aún no he acabado. También sabemos quien va a ganar la Liga.
- ¿Quién?
- El Barça ha ganado el campeonato todos los años que ha ganado en el campo del Getafe. Este año también consiguió la victoria allí.
- Esto es un poco absurdo.
- Pero es un hecho. Y fíjese como parece un milagro que con lo mal que están jugando sigan con posibilidades de luchar por el título. Por muy mal que lo hagan, los astros se alinearán para que ellos ganen.
- Me deja usted anonadado. ¿Y no hay margen de error?
- Bueno, alguna vez se producen accidentes.
- ¿Accidentes?
- Sí. Por alguna razón los astros se relajan y dejan que el azar domine la situación. En ese caso puede pasar de todo y de un modo exagerado. Es en esas situaciones cuando se rompen las profecías. Aún así, por ejemplo, en la final de Champions hay otro dato más: sólo ha habido otra final en Lisboa, la que ganó el aguerrido Celtic de Jock Stein al Inter de Milan de Helenio Herrera. Los italianos eran los favoritos pero el Celtic, un equipo humilde, les ganó. El resultado, 2-1.  Podría decirle que este va a ser el resultado de la final de este año.
- ¡Impresionante!
- Pero recuerde que siempre puede haber accidentes.
- Sí, sí, claro.
- Bueno, pues eso es todo lo que le puedo decir.
- Ya que estamos, ¿puedo aprovechar para preguntarle quién va a ganar las próximas elecciones Europeas?
- La pregunta es incorrecta. Lo importante no es saber quién las ganará, si no quién las perderá.
- ¿Y quién las perderá?
- El pueblo. Por cierto, son cien euros.
- Le pagaré cincuenta, no llevo más.
- Sé que tiene cien. Si no me los da a mí se los tendrá que dar al ratero que va a atracarle cuando salga a la calle.
- ¡Joder con el adivino!

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