diumenge, 17 de juliol de 2011

Las lentillas

- ¿Cómo las quieres? ¿mensuales o de uso diario?
- Bueno, la verdad es que no sé. Las que sean más fáciles de llevar.
- Todas lo son, la diferencia es la frecuencia con las que las quieras utilizar. Si quieres hacer un uso diario de ellas, lo mejor es que te cojas unas mensuales.
- Pues las mensuales. El problema es que no sé si me adaptaré a ellas.
- Por eso primero te damos unas lentillas de prueba. Te avisaremos en cuanto las tengamos para que pases a probártelas.


Una semana más tarde:


- Tienes que coger mejor las pestañas y abrir más el ojo, si no jamás podrás ponerte la lentilla.
- Ya, pero no soy capaz. Siempre he tenido los ojos muy sensibles, por ejemplo, nunca he abierto los ojos debajo del agua.
- Pues vas a tener que ir rompiendo esa resistencia. Cada vez que te acercas la lente al ojo tu párpado superior reacciona a la defensiva, tienes que relajar tu ojo, incluso la cara, pues con el mismo pómulo haces resistencia. Hoy te las he puesto yo, pero te las voy a dar para que practiques en casa. ¿Te atreves a quitártelas?
- Sí, tengo que probar.
- Tienes que meter el índice y el pulgar hasta tocar con la lentilla, y presionarla para que se pliegue. Entonces haces pinza y la coges.
- ¿Presionar contra el ojo?, no voy a ser capaz.
- Es más fácil quitarse la lentilla que ponérsela.
- No puedo, me comienza a escocer el ojo.
- Bueno, pues tranquilo. Cuando te las pongas tú solo, te las intentas quitar, y si no puedes te acercas hasta la óptica y aquí te las quito yo.
- De acuerdo, gracias.


Dos días más tarde:


- ¿Así que has conseguido ponértelas?
- Sí, las dos, pero aún no sé cómo. He intentado quitármelas pero no he podido. El problema es que me he peleado tanto con los ojos que me escuecen un poco.
- Veamos, ¿probaste lo que te dije de presionar la lente hasta que notaras como se plegaba?
- Sí, pero no soy capaz de notar que se pliegue. Pero te aseguro que empujo. Mira cómo lo hago.
- ¡Mira siempre hacia ti en el espejo!, ¡no gires la mirada!
- ¿Por qué?
- Te podrías dañar la cornea, no lo hagas así, mantén los ojos mirando hacia tí agachando un poco la cabeza, así te deja mucha superficie blanca para trabajar con la lente.
- No puedo quitármelas, me escuecen mucho los ojos.
- Tranquilo, te las quito y otro día volvemos a probar.


Esa misma noche, en plena madrugada, se levantó al lavabo con una sensación de malestar en los ojos, el escozor no remitía, al contrario, lo sentía más fuerte y molesto. Al mirarse en el espejo vio que tenía las cuencas oculares muy enrojecidas. Al acercarse más, se dio cuenta que en ambos ojos había múltiples heridas apenas visibles que parecían sangrar. Lágrimas de sangre comenzaron a correr por sus mejillas. 


Se despertó, había sido una pesadilla. Pero la sensación de dolor en los ojos era tan real como en el sueño. Encendió la luz, nada cambió. Sus ojos no veían más que oscuridad.

diumenge, 10 de juliol de 2011

El gatillazo

- ¡El siguiente!
- Buenas tardes, doctor.
- Buenas tardes, usted dirá.
- Bien, no sé cómo explicárselo, y ese es el problema.
- No comprendo.
- Mire, a mí me gusta escribir relatos, y desde hace unos meses, cada vez que intento escribir algo, llega un punto en que no sé cómo continuar, mi ánimo decae y desisto de mis intenciones creativas, seguro de que mis ideas son tonterías sin ton ni son.
- Me parece que ya sé lo que le ocurre. A ver, vamos a hacer una prueba.
- ¿Aquí?
- Y ahora. Vamos a ver, seguro que en estos momentos, mientras escribe estas lineas, ha llegado a un punto que no sabe cómo seguir, ¿verdad?
- Exacto, justo ahora mismo, tengo la sensación que no sé hacia dónde voy.
- Pero sin embargo, ha comenzado a escribir con ganas y pensando que tenía una buena idea, ¿no?
- Así es, pero ahora me siento perdido, con ganas de acabar de cualquier manera.
- Usted lo que sufre es de gatillazo creativo.
- ¿Y eso es grave doctor?
- Bastante, pero tranquilo, se puede remediar.
- ¿Cómo?
- Pues con mucha paciencia y organización. Pero sobre todo paciencia. El gatillazo creativo es una mezcla entre ansiedad y depresión. Usted, cuando tenga una idea no tenga prisa por desarrollarla, lo que debe hacer es anotarla, y unos días más tarde la intenta plasmar en un papel. Si en ese momento no consigue escribir nada interesante, es que realmente no valía la pena. No se preocupe, es mejor que intente escribir una idea buena que diez malas. Pero sobre todo paciencia, porque si no...
- ¿Qué?
- Su enfermedad se volvería crónica y nunca más conseguiría volver a escribir. Pero no se preocupe, dese cuenta que al menos ha conseguido llegar al final de este relato. Es un pequeño paso para conseguir curarse.
- ¿No me receta nada?
- No, descanse bien, relájese antes de ponerse a escribir, y disfrute escribiendo, tal y como hacía antes. Sin presión.
- Muchas gracias doctor. Hasta la próxima.
- Hasta la próxima y suerte. ¡El siguiente!

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